Iñaqui Piñuel, psicólogo y experto en "mobbing, explica cuales son las claves del mobbing.

Acosador y víctima

Iñaki Piñuel, psicólogo y experto en ‘mobbing’, explica cuáles son las claves del mobbing:

  • El acosador busca perjudicar a la víctima, en muchos casos, por rivalidad y envidia.
  • Si un director o jefe se convierte en acosador es porque quiere mantener a sus subordinados a raya.
  • Los acosadores suelen ser personas mediocres, no saben realizar bien su trabajo y están a la defensiva frente a los profesionales que si están valorados.
  • También puede existir acoso entre compañeros motivado por la competitividad y por el complejo de no ser lo suficientemente válido.
  • El acosado destaca por ser una persona eficaz , honrada y algo ingenua.
  • Las víctimas suelen ser individuos que se resisten al chantaje y al servilismo, es decir, que se rebelan contra aquellos que los tratan como a súbditos feudales.
  • El perfil de la víctima es el de alguien que destaca por estar entre los mejores tanto humana como profesionalmente, aunque los acosadores manipulan la realidad para que el resto de compañeros los vean como malvados, torpes e incluso desequilibrados mentales.
Indicio de ‘mobbing’

  • Comunicación: Se impide a la víctima expresarse, se le interrumpe cuando habla y se le asigna un puesto que le aísla de sus compañeros.
  • Ridiculización: Ataques verbales, amenazas, burlas, críticas hacia la vida privada, imitaciones, y atribuciones al acosado de ser un enfermo mental.
  • Tareas humillantes: No asignación de trabajo alguno, obligación de realizar labores humillantes y cargar a la víctima con múltiples tareas.
  • Agresión: Asalto sexual, se ocasionan desperfectos en el lugar de trabajo o domicilio y se le golpea en el cuerpo.
  • Desprestigio: Se hacen correr cotilleos y rumores orquestados por el acosador sobre la víctima.

Mobbing. La violencia psicológica en el trabajo (I)
Prof Iñaki Piñuel y Zabala*

 

El Mobbing o acoso psicológico en el trabajo supone la más grave amenaza para la salud laboral de los trabajadores en este nuevo siglo XXI.

Más allá de las graves secuelas que pueden llegar a producir otros problemas de salud laboral como la exposición al amianto, las deformaciones musculo-esqueléticas, u otros, el denominado Mobbing, o "acoso psicológico en el trabajo" está diezmando a nuestra población activa.

En los próximos años, y de no realizarse importantes acciones de difusión, identificación, prevención y sanción penal y laboral de dichas prácticas, muchas personas engrosaran las ya alarmantes cifras que la OIT y los estudios realizados por la Universidad de Alcala proyectan sobre el problema.

El Mobbing, identificado por primera vez por el profesor sueco Heinz Leymann al principio de la década de los 80 del siglo pasado, ha adquirido en España tintes y cifras epidemiológicas.

Este tipo de agresión continuada y silenciosa está terminando con la salud física y psíquica de cientos de miles de trabajadores en la España.

Más concretamente el estudio "Cisneros " realizado en la Universidad de Alcala , arroja una cifra del 15 % de los trabajadores en activo, lo que equivale a más de 2 Millones de personas en activo.

Cuando hablamos de Mobbing es necesario especificar y aclarar de qué estamos hablando para evitar la confusión que en otros paises europeos se ha producido fruto de la falta de rigor inicial en acotar el concepto.

Quedan claramente excluidos del diagnóstico de mobbing el tener estrés por tener que trabajar rápidamente, o por la competitividad empresarial existente, el tener un mal día, el mantener un conflicto con un compañero o incluso el padecer un jefe exigente o perfeccionista.

El Mobbing consiste en el deliberado y continuado maltrato modal y verbal que recibe un trabajador, hasta entonces válido, adecuado, o incluso excelente en su desempeño, por parte de uno o varios compañeros de trabajo (incluido muy frecuentemente su propio jefe), que buscan con ello desestabilizarlo y minarlo emocionalmente con vistas a deteriorar y hacer disminuir su capacidad laboral o empleabilidad y poder eliminarlo así más fácilmente del lugar y del trabajo que ocupa en la organización.

Este tipo de violencia psicológica se diferencia nítidamente del acoso sexual y de las agresiones o violencias físicas, que tienen otro tipo de manifestaciones y efectos.

El Mobbing consiste en diversas actuaciones de compañeros jefes, o incluso subordinados, que suelen incluir estrategias consistentes en aislar, incomunicar o estigmatizar al trabajador al que se "hace invisible" o ningunea, haciéndole sentir como si en realidad fuera invisible, en atacar y criticar de manera sistemática y continuada todos los trabajos que desempeña de manera malintencionada, en asignarle de manera sistemática trabajo excesivo que no pueda entregar en plazo (y que le obligará a un sobre esfuerzo continuado y a una ansiedad permanente), en no darle o asignarle ningún tipo de trabajo a pesar de que a sus compañeros se le asignen.

Con frecuencia el Mobbing puede significar un sistemático y deliberado ataque a sus convicciones o valores éticos personales haciendo burla o mofa de ellos, o en una critica demoledora hacia su vida privada o familiar.

En muchas ocasiones se intenta liquidar la imagen o reputación profesional o social de la víctima expandiendo calumnias interesadas, o generando y expandiendo a su alrededor rumores.

También resultan frecuentes las maniobras para "envenenar" a los compañeros de trabajo contra la víctima mediante muy sutiles manipulaciones.

Para determinar la existencia de una situación de Mobbing se requiere que este tipo de acciones de acoso psicológico se mantengan a lo largo del tiempo (por lo menos 6 meses) de manera recurrente y con una frecuencia por lo menos semanal.

Es necesario recalcar que todos estos comportamientos no son casuales sino plenamente causales e intencionales: pretenden modificar a la baja, reducir, y deteriorar el desempeño de un trabajador con vistas a eliminar su empleabilidad o capacidad de ser empleable.

Las motivaciones para desencadenar contra un trabajador el mobbing suelen ser variadas: crear la justificación para un despido para el que no hay argumentos sólidos, desplazar a la víctima para poner en su lugar a otro trabajador que la sustituirá, forzarla a un abandono ilícito mediante chantaje o amenaza de su puesto de trabajo, obligarla mediante todo un asedio a solicitar el traslado o a aceptar una jubilación anticipada, o directamente ahorrar el coste de la indemnización de un despido improcedente que no se puede o se quiere desembolsar.

Algunos casos de mobbing hacia mujeres se deben a no haber aceptado estas solicitaciones de tipo sexual por parte de acosadores sexuales.

Semejante comportamiento lesivo por ser continuado y por la vivencia angustiosa de la víctima de no poder escapar de él, por no podere o no deber abandonar su trabajo, termina dañando a la víctima que se sume en un estado de confusión.

De manera gradual, el hostigamiento psicológico va erosionando y minando la autoestima y la confianza en si mismo del trabajador afectado que, debiso a los sucesivos ataques a su desempeño, a su reputación personal y profesional va quedando vapuleado psicológicamente, entrando poco a poco en un espiral infernal de bajas y altas laborales en medio de un creciente terror a volver a un lugar de trabajo, que se convierte para él en un auténtico gulag o campo de concentración en el que se suceden cotidianamente todo tipo de vejaciones, ninguneos y manipulaciones contra él.

De este modo, insomnio, depresión, ataques de pánico, cefaleas, hipervigilancia, trastornos de ansiedad, estrés postraumático así como todo tipo de disfunciones y somatizaciones se desarrollan como los típicos efectos que presentan las víctimas de estas agresiones en el entorno laboral.

No siempre los especialistas que tratan a las víctimas identifican completamente un cuadro de Mobbing laboral y suele ser común diagnosticar correcta aunque parcialmente estas enfermedades, que no son sino efectos de microtraumatismos psicológicos en el lugar de trabajo, del que las vícitimas no pueden escapar sin exponerse a una gravosa pérdida del sustento económico, o a una serie de bajas laborales que no resuelven el problema de fondo y lo mantienen sin solución. Las víctimas desarrollan terror a volver al lugar de trabajo.

Hablar en estos términos puede parecer en pleno siglo XXI escandaloso. Sin embargo, esta descripción se corresponde con la experiencia que viven a diario en sus trabajos entre setecientos cincuenta mil y dos millones de españoles(entre el 5 y el 15 % de la población activa)

El Mobbing o acoso psicológico en el trabajo, además de presentarse como un problema epidemiológico por sus cifras de afectados en España, constituye un fenómeno emergente. Las cifras que arrojan los estudios más recientes siempre son superiores a las cifras de los anteriores.

Los datos del barómetro sobre "Violencia en el entorno laboral" Cisneros II de la Universidad de Alcala proyectan una incidencia del 15 % de la población activa.

Mobbing La violencia psicológica en el trabajo (y II)

Una forma de pensar típica en las personas que no conocen a fondo el problema del Mobbing o acoso psicológico en el trabajo ni lo han presenciado jamás en su entorno laboral, es la tendencia a pensar de manera errónea que este problema les sucede habitualmente a los trabajadores mediocres, a los incumplidores, a los que fallan en el cumplimiento en sus obligaciones laborales, o a los que "meten la pata"- En una palabra, a los "mantas".

De este modo, atribuyen la culpabilidad a aquellos que padecen el mobbing pensando que "algo habrán hecho". Este tipo de error atribucional, ampliamente conocido en Psicología, consiste en cargar la responsabilidad sobre las víctimas.

Suele ser frecuente que hasta la misma pareja o cónyuge de la víctima incurra en él. Con ello rematan en el hogar "la faena" que los hostigadores laborales inician en el trabajo.

Tal tipo de mecanismo de defensa afecta asimismo a los compañeros de la víctima de Mobbing que, en un intento de salvaguardar su seguridad psicológica ante un eventual mobbing sobre ellos mismos tienden a pensar "a mi nunca me ocurriría pues soy un trabajador cumplidor, y una buena persona".

Incurriendo en este mecanismo de defensa, estos compañeros, al principio neutrales, se transforman en cooperadores necesarios, tácitos consentidores o testigos mudos de las agresiones que presencian en el trabajo.

De manera sorprendente, los expertos internacionales en este tema coinciden en señalar que el Mobbing afecta a trabajadores brillantes, a aquellos mejor valorados, a los más creativos, a los más cumplidores; en definitiva a los mejores de entre los recursos humanos de la organización, y también a aquellos que se han negado a participar en acciones ilícitas o antiéticas que puedan perjudicar a la organización o a los clientes.

El resistirse a participar en semejantes "enjuagues" suele desencadenar en muchas ocasiones el mobbing contra ellos. Muchos trabajadores afectados presentan asismismo un exceso de ingenuidad o "buena fe" que les impide hacer frente desde el principio a quienes les intentan perjudicar.

Cabe insistir por tanto que la lucha contra el mobbing en el trabajo, al margen de consideraciones éticas o humanitarias más que pertinentes al analizar este problema social, es una forma de salvaguardar y preservar la competitividad empresarial mediante la protección del capital intelectual humano de la organización.

Al coste de las bajas laborales recurrentes y al coste de los tratamientos farmacológicos o psicológicos, es necesario añadir el cada vez más frecuente coste que supone para las familias, las organizaciones o la Economia del país la pérdida irrecuperable del trabajador por incapacidad definitiva o incluso por Suicidio (uno de cada 5 suicidios tienen como causa una situación de mobbing)

Muchas organizaciones han comprendido ésto y se apresuran a implementar y hacer firmar a sus empleados protocolos de comportamiento anti-mobbing que obligan a quien lo padece o a quien lo presencia a denunciarlo de manera inmediata a los departamentos de recursos humanos o a los Comités de Seguridad e Higiene, sancionando fuertemente a los hostigadores.

¿Porqué a mi? se preguntan una y otra vez las víctimas de Mobbing que repasan de día y de noche en medio del insomnio galopante su desempeño laboral y no ven ninguna causa que justifique ese terrible hostigamiento.

La respuesta, no suelen dársela en muchos casos antes de que sea demasiado tarde.

Precisamente su valiosa contribución a ese proyecto empresarial, su actitud ética, su excelente disposición al cambio y a mejorar haciendo autocrítica, su situación familiar o personal envidiable por otros trabajadores, su empatía, su capacidad de liderar informalmente a otros en torno a proyectos o iniciativas son la causa que les han hecho merecedores de todo tipo de amenazas, críticas, calumnias, manipulaciones de su trabajo, o estigmatización frente a sus compañeros.

Los celos que despertaron en otros compañeros mediocres, o con trastornos de la personalidad, o alteraciones psicopáticas les ha situado en el punto de mira de estos hostigadores a los que amenazan o hacen sombra.

Por otro lado sabemos que las organizaciones en las que se propaga el Mobbing: suelen ser organizaciones rígidas, altamente burocratizadas, con una sobrecarga cuantitativa de trabajo o un déficit en la calidad o enriquecimiento de las tareas a realizar.

También organizaciones en las que suelen existir situaciones no éticas que las víctimas no aceptan o con las que se resisten a colaborar. Otras son organizaciones que contemplan y fomentan entre sus valores preponderantes la "ley de la selva" del "todo vale", de unos contra otros.

O son simplemente organizaciones con ambientes de elevada inseguridad personal que favorecen la depredación de unos por otros.

Asi es como los funcionarios de la Admón pública del Estado o de las Comunidades autónomas, el personal docente universitario o preuniversitario, la enfermería y demás profesionales sanitarios del sistema de salud, los profesionales de los medios de comunicación, el personal del turismo, la hostelería y la restauración, y los trabajadores de grandes empresas públicas son colectivos especialmente afectados por el Mobbing.

En estos sectores, que podemos considerar de alto riesgo, las tasas del 15 % de la población activa que proyecta el estudio Cisneros II se duplican o hasta triplican.

¿Qué se puede hacer? Al margen de la actuación individual de cada una de las víctimas, abocadas a una situación de naufragio personal y profesional del que deben salir con ayuda especializada para reconstruir la autoestima y autoconfianza perdidas, los poderes públicos han de intervenir legislando la protección contra el "asesinato psicológico" de nuestros mejores recursos humanos.

Las organizaciones, a través de sus departamentos de Recursos Humanos y comités de Seguridad laboral deben establecer protocolos de seguridad y prevención.

El poder legislativo debe identificar los comportamientos objetivos ( hay más de 40 tipos de comportamientos diferentes de acoso psicológico) lesivos de la salud laboral de los trabajadores y tipificarlos como delito contra la salud laboral de los trabajadores, o incluirlos en una reforma penal.

Mientras esto ocurre la batalla contra el mobbing ya ha comenzado. Muchas personas seran recordadas como pioneros de la divulgación del Mobbing en España. Entre ellas son figuras decisivas senadores como D. Isidre Molas que presentó la decisiva moción contra el Mobbing en el Senado el pasado 19 de Junio, o la senadora del Grupo Popular por La Rioja Doña Isabel San Baldomero a cuya decisiva y eficaz intervención se debe la unanimidad de todos los grupos del Senado contra el Mobbing.

Ciudadanos particulares como Víctor Sen que, de manera voluntariosa y desinteresada, crearon páginas web decisivas para la difusión de este fenómeno en Internet o las personas víctimas de acoso psicológico que se reunieron por primera vez en Vitoria, Galicia o Barcelona para crear asociaciones y arroparse y defenderse mejor juntos.

La lucha contra el Mobbing está servida y es necesario recordar como en tantas batallas por humanizar nuestro mundo, tal y como señaló la presidenta de las madres de Mayo "la única batalla que se pierde es aquella que se abandona".